En los últimos años fuimos testigos de un fenómeno que atraviesa a todo el mercado asegurador: el crecimiento de la litigiosidad. Las causas son múltiples, pero sus consecuencias son conocidas por todos. Procesos más extensos, mayores costos, desgaste para las partes y, muchas veces, una respuesta que llega demasiado tarde para quien verdaderamente la necesita: el asegurado.
Sin embargo, existe otro camino. Quienes trabajamos diariamente en el derecho del seguro sabemos que un reclamo no debería comenzar pensando en un expediente judicial. Debería comenzar buscando una solución.
La otra cara del reclamo
Resolver un siniestro por la vía administrativa no significa resignar derechos. Significa poner el conocimiento técnico, la experiencia y el diálogo al servicio de una respuesta más rápida, eficiente y justa. Cuando ello es posible, todos ganan.
Gana el asegurado, porque obtiene una respuesta en tiempos razonables, evitando años de incertidumbre y recuperando cuanto antes la tranquilidad que justamente contrató al adquirir un seguro.
Gana el productor asesor de seguros, porque fortalece el vínculo de confianza con su cliente, brindándole una solución concreta y acompañándolo durante todo el proceso.
Y también gana la aseguradora, porque puede canalizar sus recursos hacia aquellos casos que realmente requieren una discusión jurídica, reduciendo costos, optimizando tiempos de gestión y consolidando una relación más cercana con sus asegurados y con su red de productores.
En definitiva, la resolución administrativa eficiente no es una concesión de ninguna de las partes. Es una herramienta que fortalece al sistema.
Lexsure
Desde nuestro estudio jurídico entendemos que nuestro rol no consiste únicamente en reclamar. Consiste, antes que nada, en asesorar.
Asesorar significa analizar objetivamente cada caso, explicar al cliente cuáles son sus derechos, cuáles son sus posibilidades reales y cuál es el mejor camino para alcanzar una solución. También significa tener la honestidad profesional de decir cuándo un reclamo no corresponde o cuándo sus expectativas exceden lo que jurídica y técnicamente puede sostenerse.
Creemos firmemente que la confianza se construye sobre la honestidad. Un reclamo serio, documentado y técnicamente fundado siempre tendrá mayores posibilidades de obtener una respuesta favorable que aquel que pretende forzar una situación o aprovecharse de las debilidades del sistema.
Vivimos una época en la que el fraude representa uno de los mayores desafíos para la industria aseguradora. Combatirlo no es una responsabilidad exclusiva de las compañías. Es una tarea compartida por todos quienes integramos este mercado.
Porque el seguro funciona sobre un principio simple pero esencial: la confianza.
Confianza
Cada reclamo infundado, cada intento de obtener un beneficio indebido y cada conducta desleal deterioran un sistema cuyo propósito es proteger a las personas cuando más lo necesitan. En cambio, cada actuación transparente, cada decisión basada en la buena fe y cada solución alcanzada con profesionalismo fortalecen al mercado en su conjunto.
Solemos decir que el seguro es una promesa de tranquilidad. Nosotros creemos que esa promesa solo puede cumplirse cuando quienes intervenimos en el proceso actuamos con la misma responsabilidad con la que fue concebido el contrato de seguro.
Por eso, nuestra forma de trabajar prioriza siempre el entendimiento antes que el enfrentamiento. Representamos los intereses de nuestros clientes con firmeza, pero también con responsabilidad. Reclamamos lo que corresponde, ni más ni menos. Esa forma de ejercer la profesión nos ha permitido construir vínculos de confianza con productores asesores, liquidadores y compañías aseguradoras, convencidos de que el diálogo técnico y el respeto mutuo generan mejores resultados que la confrontación innecesaria.
Especialización
La especialización exclusiva en derecho del seguro y el contacto permanente con los distintos operadores del mercado nos permiten comprender cómo se analizan los siniestros, cuáles son los procesos de liquidación y cuáles son los caminos más eficientes para destrabar un reclamo. Esa experiencia, sumada a herramientas tecnológicas que permiten a productores y clientes seguir en tiempo real el estado de cada gestión, aporta transparencia, previsibilidad y cercanía durante todo el proceso.
No desconocemos que existen situaciones en las que la vía judicial resulta inevitable. Cuando ello ocurre, la defensa debe ejercerse con toda la firmeza que exige la protección de los derechos del asegurado. Pero precisamente porque conocemos ese escenario, sabemos que judicializar debe ser la excepción y no el punto de partida.
Ecosistema del seguro
Todos formamos parte del mismo ecosistema del seguro. Asegurados, productores, aseguradoras, liquidadores y abogados cumplimos funciones distintas, pero perseguimos un mismo objetivo: que el seguro responda cuando las personas lo necesitan.
Y para que ese ecosistema funcione, hay dos valores que no pueden negociarse: la confianza y la honestidad.
Porque al final, la mejor resolución no es la que deja un ganador y un perdedor; es aquella que fortalece la credibilidad del sistema y demuestra que, cuando cada actor cumple su rol con profesionalismo y buena fe, el seguro cumple verdaderamente el suyo.
Columna escrita por Tomas Alberto Libertino, abogado titular de Lexsure.
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