Durante décadas, el seguro funcionó bajo una lógica conocida: el daño ocurría, el cliente denunciaba el siniestro y la compañía respondía. Ese esquema sigue vigente, pero hoy está siendo redefinido por la incorporación de inteligencia artificial (IA), analítica avanzada y datos en tiempo real. Las aseguradoras no dejaron de vender pólizas: están usando tecnología para que el riesgo deje de ser sólo algo que se paga y pase a ser algo que se entiende, se mide y se gestiona mejor. Lo cuentan en la siguiente columna escrita desde Flux IT.
En la Argentina, esta transformación se da en un mercado de gran volumen y alta presión por eficiencia. Según datos de la Superintendencia de Seguros de la Nación (SSN) (https://todoriesgo.com.ar/produccion-seguros-septiembre-2025/), la producción total estimada del mercado asegurador en septiembre de 2025 alcanzó los 1,9 billones de pesos, con una variación interanual del 47,6% en valores corrientes y del 12% en términos reales. En ese total mensual, el 86,3% correspondió a seguros patrimoniales, el 12,7% a vida y otros, y el 1% a retiro.
Tecnología
“La tecnología no evita que dos autos choquen, pero está cambiando todo lo que pasa alrededor de ese choque. El valor hoy no está en prometer que el siniestro no ocurra, sino en comprender mejor el riesgo, anticipar escenarios y mejorar la experiencia del cliente en cada etapa”, explica Silvia Pascual, Business Manager en Flux IT.

Antes del siniestro, la prevención deja de ser absoluta y pasa a ser relativa. Las herramientas basadas en datos permiten identificar patrones de riesgo (como zonas, horarios y hábitos de uso), ajustar precios en función de comportamientos reales y no sólo de promedios históricos, e incentivar conductas más seguras a través de alertas, recomendaciones o beneficios. El foco no está en “evitar el evento”, sino en hacer visible un riesgo que antes era abstracto.
Choque
Cuando el siniestro ocurre, el tiempo real se convierte en una ventaja competitiva. La detección automática del evento mediante telemetría o sistemas conectados permite activar asistencia de forma inmediata, reducir errores operativos y minimizar fraudes. El hecho sucede igual, pero cambian los tiempos de respuesta, los costos asociados y la experiencia del cliente.
Después del evento, el aprendizaje continuo cierra el ciclo. Cada siniestro alimenta modelos predictivos, ajusta el pricing futuro y mejora los procesos de suscripción y cobertura. El riesgo deja de ser una foto histórica y pasa a ser un flujo dinámico de datos que evoluciona con el comportamiento real de los usuarios.
“La combinación de IA, analítica y datos en tiempo real está redefiniendo el rol del seguro. Ya no se trata solo de indemnizar, sino de acompañar mejor al cliente y tomar decisiones más precisas en cada momento del riesgo”, señalan desde Flux IT.
Transformación
Así, la industria aseguradora atraviesa un cambio silencioso, pero estructural. El siniestro sigue existiendo, pero la forma de gestionarlo, entenderlo y aprender de él es completamente distinta: un modelo más eficiente, más transparente y alineado con las expectativas actuales de personas y compañías.
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