El dilema del mercado asegurador argentino: ¿inversión inteligente en datos o un esfuerzo operativo sofisticado?

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Alejandro Brun Pesce, consultor Senior especialista en regulación de seguros.

Las compañías del sector asegurador argentino procesan hoy más información que nunca en su historia. Sin embargo, detrás de las pantallas táctiles y las oficinas de innovación, la alta dirección se enfrenta a una pregunta incómoda: ¿están nuestras capacidades de análisis preparadas para los desafíos de validación que se avecinan? ¿Las horas dedicadas al desarrollo y la administración de la información producen la eficiencia real necesaria o se diluyen en un esfuerzo administrativo estéril?

El punto de partida: la desconexión entre el desarrollo interno y el ente de control

Es una realidad, entendiéndose que es en líneas generales, que las aseguradoras diseñan e implementan sus estructuras de datos enfocándose primordialmente en fines comerciales y contables. La real dificultad de este enfoque es que las aplicaciones nunca se piensan originalmente para satisfacer las demandas de organismos externos o de aquellos cuya misión específica es de control y/o regulación.

Esta falta de previsión conlleva a las entidades a severas falencias en sus estructuras de datos de cara a responder a la Superintendencia de Seguros de la Nación (SSN), lo que genera constantes pérdidas de tiempo en reprocesamientos. Resolver estas dificultades, provocadas muchas veces por errores involuntarios o por el desconocimiento mismo del marco normativo, exige un cambio de enfoque. Ya no alcanza con circunscribirse a la resolución interna del negocio; hoy se requiere obligatoriamente de un perfil con una visión mucho más amplia y abarcativa, capaz de actuar como el puente técnico y regulatorio que el mercado necesita.

El núcleo del problema: lógica corporativa vs. consistencia regulatoria

El verdadero desafío no radica en la estética de un tablero moderno, sino en garantizar que la información visualizada brinde precisión técnica y total tranquilidad ante las inspecciones del regulador. Existe una diferencia crítica entre el manejo de datos destinado a la gestión comercial diaria y aquel diseñado exclusivamente para el cumplimiento normativo; por lo tanto, el escenario ideal para cualquier entidad es estructurar su información en el origen de manera que brinde una cobertura total a ambos aspectos de forma unificada.

La problemática más frecuentemente observada en el núcleo operativo de las aseguradoras radica en que la lógica con la que las áreas internas expresan sus operaciones no siempre resulta consistente con los requerimientos y estructuras exigidos por la SSN.

Aquí surgen inconsistencias analíticas que las plataformas tecnológicas automatizadas no pueden explicar por sí solas. Detectar a tiempo estos desvíos antes de incurrir en un incumplimiento regulatorio requiere un análisis humano experto que la tecnología por sí sola no provee.

La evolución permanente de las exigencias

Si a estos interrogantes operativos les sumamos la evolución permanente de las exigencias informativas de la SSN, el escenario se vuelve crítico. El despliegue del Nuevo Régimen de Información basado en microservicios y sistemas centrales (como el SIEP para el control de emisión y el SINIAS para el control de siniestros) obliga a separar taxativamente las funciones de los asesores. Una cosa es la regulación general de la especialidad y otra, muy distinta, la pericia técnica necesaria para meter un dato correctamente dentro de un sistema normativo.

El mercado se enfrenta a un ciclo de volatilidad normativa constante: cuando los equipos técnicos internos logran adaptarse a determinados lenguajes o formatos, el organismo de control renueva sus requerimientos obligando a modificar los procesos. Frente a este rumbo dinámico, el verdadero desafío de las aseguradoras es reaccionar con rapidez y dar cumplimiento inmediato sin verse forzadas a encarar costosos e interminables desarrollos de software propio cada vez que las reglas cambian o surgen nuevas exigencias.

Conclusión: el valor de un traductor estratégico

La experiencia demuestra que el éxito radica en contar con un perfil híbrido que funcione como un gran traductor. Este rol actúa como el nexo que comprende perfectamente que la información de la aseguradora debe ingresar con precisión quirúrgica por la «cerradura» del sistema del regulador.

La solución óptima para los responsables de servicios y de sistemas no es sobrecargar las estructuras internas, sino integrar las capacidades de IT con un profundo dominio del marco regulatorio. Apoyarse en una consultoría externa especializada le aporta la experiencia técnica indispensable para anticipar errores antes de que lleguen al regulador. Al respaldar los procesos internos con este tipo de soporte estratégico, quienes toman las decisiones obtienen una sólida herramienta de mitigación de riesgos: la seguridad de saber que la información reportada a la SSN posee la consistencia técnica que el organismo exige.

Columna escrita por Alejandro Brun Pesce, consultor Senior especialista en regulación de seguros. Su e-mail es abrunpesce@gmail.com.

 

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