“En el último año, el ramo automotores volvió a su esencia en la Argentina: un negocio donde la técnica define la viabilidad”

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Santiago Llobet, director de Interior de Berkley Argentina Seguros.

En el último año, el ramo automotores en la Argentina dejó de ser un negocio de expansión casi automática para volver a su esencia: un negocio donde la técnica define la viabilidad. Lo que estamos observando no es una retracción de la demanda, sino un reequilibrio profundo entre tarifas, costos y riesgo asumido. Asegurar un vehículo hoy es sustancialmente más caro porque reparar o reemplazar ese vehículo también lo es.

El comportamiento del asegurado confirma que la necesidad de protección no se debilitó. La cobertura integral continúa siendo la opción predominante, incluso en un contexto económico desafiante, porque el automóvil representa un activo de alto valor y, en muchos casos, un factor clave de movilidad y trabajo. La diferencia es que esa protección se busca bajo esquemas más racionales, con franquicias más elevadas y decisiones de cobertura más conscientes. No hay una migración masiva hacia la desprotección, sino una adaptación a un nuevo nivel de costos.

Siniestralidad

El verdadero cambio se produjo del lado de la siniestralidad. La severidad de los eventos creció de manera sostenida impulsada por el encarecimiento de repuestos, la dependencia de componentes importados, la complejidad tecnológica de los vehículos y el aumento de la mano de obra. Cada siniestro representa hoy un impacto económico significativamente mayor, independientemente de su frecuencia.

Esta dinámica obligó a recomposiciones tarifarias sucesivas y a una mayor selectividad en la suscripción, desplazando el foco desde la conquista de volumen hacia la sustentabilidad.

Redefinición

Este escenario también redefine la competencia. Automotores sigue siendo el principal generador de primas y visibilidad del sector, pero dejó de ser un producto que pueda gestionarse únicamente por escala o por precio. La ventaja competitiva pasa por la calidad de la información, la capacidad de segmentar riesgos y la consistencia en las políticas técnicas.

En un contexto de alta volatilidad de costos, crecer sin rentabilidad deja de ser una estrategia para convertirse en una fuente de vulnerabilidad.

Perspectivas

De cara al futuro, el mercado no parece encaminarse hacia una contracción, sino hacia una mayor profesionalización. Las compañías que logren sostener disciplina técnica sin perder cercanía comercial estarán en mejores condiciones de liderar el ramo. En definitiva, el verdadero diferencial no estará en quién venda más pólizas, sino en quién pueda asegurar que esas pólizas sigan siendo viables cuando el ciclo económico cambie.

Porque, en un negocio donde los costos se ajustan más rápido que los precios, la fortaleza no la define el tamaño de la cartera, sino la capacidad de sostenerla.

Columna escrita por Santiago Llobet, director de Interior de Berkley Argentina Seguros.

 

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