¿Crecimiento o recesión?

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La columna de Horacio Lachman.

El año pasado, el PBI creció el 4,4%, un porcentaje que debería estar asociado a un clima de bienestar y progreso. Lejos de ello, la mayor parte de los economistas, aún los próximos al Gobierno, plantean el peligro de estanflación y sostienen que es imperioso recrear condiciones para el crecimiento económico. Por otra parte, el grueso de la población, más allá de su posición política, confirma, a través de todas las encuestas, que están sufriendo un empeoramiento en sus condiciones de vida. Cotidianamente se sabe de cierres de empresas de todos las ramas y dimensiones con centenares o miles de despidos. Para entender esta contradicción, basta con analizar un poco las estadísticas.

Crecimiento

En primer lugar, debe tenerse en cuenta que tras el derrumbe de la economía generada a partir de diciembre de 2023 hasta mediados de 2024 por el masivo ajuste llevado adelante por el gobierno, hubo un rebote. De esa forma, 2024 terminó con un nivel relativamente alto de actividad, si bien el nivel fuera ya superado en varios meses de 2022. Sin duda, 2023 fue un mal año porque a la política inflacionaria electoralista de la gestión de Sergio Massa se sumó una gigantesca sequía.

El crecimiento producido en los últimos meses de 2024 dejó para 2025 un fuerte “efecto de arrastre”. Si la economía hubiera mantenido durante 2025 el mismo nivel que diciembre de 2024, se habría producido un crecimiento de 3,6% del PBI. Con ese “arrastre” del 3,6%, el año pasado se produjo un aumento de 4,4% del PBI. Es decir que el crecimiento desde diciembre de 2024 a diciembre de 2025 fue de 0,8%.

Pero cabe recordar que, en noviembre pasado, el INDEC hizo una generalizada corrección de los índices mensuales de actividad. Esa corrección evitó que, luego de la caída de la actividad en el segundo semestre de 2024, cayera también el tercero, de forma que -tras dos trimestres consecutivos de retroceso- “técnicamente” pudiera afirmarse que la economía había entrado en recesión. Esa “corrección”, muy discutida y discutible, puede haber superado holgadamente el crecimiento del 0,8% genuino observado en el curso de 2025.

Recesión

El clima recesivo con el que se inicia 2026 se explica además porque la industria, el comercio y la construcción tuvieron ya en 2025 niveles de producción inferiores a los registrados no sólo a finales de 2024, sino también en 2023 y 2022. Sólo se produjo un efecto positivo sobre las estadísticas por las buenas cosechas, el desarrollo de Vaca Muerta y el aumento del movimiento y las ganancias del sector financiero.

El pronunciado aumento del desempleo del cuarto trimestre del año, difundido días pasado por el INDEC e incongruente con una economía en crecimiento, refleja la realidad de la coyuntura.

 

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