La columna de Horacio Lachman.
Hay coincidencias generalizadas sobre el duro golpe al mercado interno local causado por la guerra en Medio Oriente. Pero el impacto sobre el sector externo da lugar a controversia, sobre todo porque algunos concentran su atención en el corto plazo y otros en el mediano.
Inflación
En principio, el consumo y la actividad local se verá gravemente afectada por la aceleración inflacionaria provocada por el aumento de los combustibles, además de los fertilizantes y otras materias primas encerrados por el estrecho de Ormuz en el Golfo Pérsico.
El índice de costo vida de marzo dará cuenta de la situación y, anticipándose al impacto sobre abril, YPF congeló el precio de la nafta por 45 días, decisión seguida por todas las petroleras. Pero como el aumento de la nafta se fue dando a lo largo de marzo, aún congelando el precio al de fin de marzo, el promedio de abril marcaría un aumento mensual del 10%. Pero, ¿podrá el gobierno también postergar aumentos del precio del gas, cuando el país aún depende de la importación en el invierno? El frío en la Ciudad de Buenos Aires se demora, pero se va insinuando y el derrame inflacionario seguirá avanzando, más cuando no se sabe a cuánto se irá el barril este mes.
Sector externo
Pero, en cambio, las perspectivas de que, en el actual escenario global, el gobierno pueda manejar con holgura los servicios de la deuda da lugar a muchas interpretaciones optimistas, pero también pesimistas.
La Argentina es exportador de hidrocarburos y están en marcha inversiones que permitirán que en pocos años sea uno importante. Sin duda, se verá favorecida por los altos precios que, con toda la destrucción de infraestructura petrolera producida en la guerra, no retrocederán fácilmente. Así lo destacan los optimistas que ven que ese escenario se va dando con la fuerte suba de las acciones energéticas y de la Bolsa en general.
Pero, como contrapartida, se advierte que la inflación global seguirá impulsando el aumento de la tasa de interés internacional y la caída de los bonos de la deuda. La atracción que en ese escenario tienen los bonos norteamericanos hará más difícil el acceso al financiamiento externo para nuestro país, necesario para refinanciar los elevados vencimientos de este año y el próximo. Además los costos sociales de la mayor inflación interna pueden potenciar los riesgos políticos, teniendo en cuenta que 2027 es un año donde debemos elegir presidente.
Desafío
Los mejores resultados del balance comercial se harán sentir, pero, a medida que avance el calendario electoral, la salida de capitales puede complicar la situación.
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